Qué es Manus AI y por qué los agentes autónomos están cambiando el SEO y la vigilancia estratégica
Descubre cómo funciona Manus AI, el agente autónomo que explora la web y analiza contenidos estratégicos. Un análisis sobre su impacto en el SEO, el GEO y la vigilancia competitiva en la era de la inteligencia artificial.
VEILLE ECONOMIQUEVEILLE SOCIALEMANAGEMENT
Lydie GOYENETCHE
3/4/202612 min leer


Hoy, mientras estaba revisando la estructura de mi topic cluster para recentrarlo en mi actividad principal —el SEO estratégico y el marketing de contenidos, especialmente en torno al GEO (Generative Engine Optimization) y al papel de herramientas como Perplexity para atraer audiencias técnicas exigentes— decidí consultar el panel de control de Cloudflare para observar los rastreos realizados en mi sitio durante las últimas 24 horas. Fue entonces cuando apareció un visitante inesperado: Manus, un agente autónomo de inteligencia artificial, que había accedido a mi sitio y descargado principalmente archivos JavaScript.
Este tipo de observación puede parecer anecdótica, pero refleja una transformación profunda en la manera en que se realiza hoy la vigilancia estratégica en marketing digital. Mi sitio web es trilingüe y está organizado en torno a varios clusters temáticos relacionados con el SEO internacional, el marketing de contenidos y el análisis estratégico del posicionamiento digital. Esta arquitectura editorial, pensada para reforzar la autoridad temática del sitio, puede resultar compleja de analizar rápidamente para un observador humano que intenta realizar una vigilancia SEO o competitiva.
Desde hace más de una década, la vigilancia estratégica se ha apoyado en herramientas muy diferentes. Plataformas como Google Alerts, creadas en 2003, permitieron durante años seguir menciones y nuevas publicaciones en línea. Posteriormente, herramientas como Feedly, BuzzSumo o SimilarWeb facilitaron el seguimiento de tendencias, contenidos virales y estrategias de la competencia. En el ámbito del SEO, plataformas como Semrush, Ahrefs o Sistrix se han convertido en instrumentos habituales para observar el posicionamiento de sitios web y la evolución de las palabras clave. Sin embargo, estos sistemas siguen funcionando principalmente como herramientas de consulta: el analista humano debe interpretar los datos y construir la síntesis.
La llegada de los agentes autónomos de inteligencia artificial, como Manus, introduce una lógica diferente. Estos sistemas no se limitan a recopilar información; pueden explorar múltiples fuentes, analizar contenidos y sintetizar tendencias de forma autónoma. Según varias estimaciones publicadas en 2024, el uso de agentes de IA para tareas de investigación y análisis de información está creciendo rápidamente en sectores como la consultoría estratégica, el análisis tecnológico o la inteligencia de mercado.
En este contexto, la publicación de contenidos expertos adquiere una nueva dimensión. Tradicionalmente, los artículos especializados reforzaban la credibilidad de un sitio ante los criterios de E-E-A-T (Experience, Expertise, Authoritativeness, Trustworthiness) y contribuían a obtener enlaces externos cuando otros profesionales citaban esas reflexiones en sus propios análisis. Hoy, esos mismos contenidos también alimentan a los sistemas de inteligencia artificial que recorren la web en busca de fuentes fiables.
Ese mismo día, por ejemplo, Perplexity visitó uno de mis artículos en francés titulado Perte de trafic SEO. La visita no se debía a la novedad del texto, sino a la coherencia temática del conjunto editorial en francés, cuyo topic center está completamente alineado con las expectativas de los motores generativos. Esta claridad se ha reforzado recientemente después de que decidiera desindexar algunos contenidos que dificultaban la lectura global del sitio.
Fenómenos similares pueden observarse en otros sectores. Universidades, centros de investigación, consultores especializados y empresas tecnológicas publican cada vez más análisis detallados para reforzar su visibilidad y su credibilidad en línea. En mercados caracterizados por ciclos de decisión largos, este tipo de contenido no solo atrae tráfico: contribuye a construir una autoridad intelectual que puede sostener relaciones comerciales duraderas.
Por esta razón, la vigilancia de las publicaciones realizadas en la web se vuelve fundamental. Comprender qué temas emergen, qué análisis se citan y qué enfoques ganan visibilidad permite orientar mejor la propia estrategia editorial. En este nuevo ecosistema, los agentes autónomos como Manus no son simplemente visitantes silenciosos del web. Se convierten también en herramientas potenciales de vigilancia estratégica, capaces de explorar el conocimiento publicado en línea y de revelar cómo circula la autoridad y la experiencia dentro de un sector determinado.
En este nuevo contexto digital, la vigilancia estratégica ya no consiste únicamente en observar las posiciones SEO o analizar las palabras clave de un sector. Implica comprender cómo circula hoy el conocimiento en internet, cómo los agentes de inteligencia artificial exploran los contenidos publicados y cómo estas dinámicas influyen en la visibilidad de una empresa. Por esta razón, cada vez más organizaciones integran la vigilancia digital dentro de su estrategia de marketing y de posicionamiento internacional. Acompañar a las empresas en este proceso significa ayudarles no solo a producir contenidos relevantes, sino también a estructurar su arquitectura editorial, su SEO estratégico y su observación continua del ecosistema digital en el que evolucionan.
En un entorno donde los agentes de inteligencia artificial exploran cada vez más los contenidos publicados en la web, la construcción de credibilidad digital se convierte en un elemento central para las empresas que desean desarrollarse en mercados B2B europeos. Este tema forma parte de la reflexión más amplia sobre cómo construir autoridad y confianza antes de acelerar el crecimiento en nuevos mercados, analizada aquí: How to build credibility in European B2B markets before accelerating growth.
Cómo funciona Manus y por qué se está convirtiendo en una herramienta de vigilancia estratégica
Un nuevo tipo de agente de inteligencia artificial
Los agentes autónomos de inteligencia artificial representan una evolución significativa en la manera en que las organizaciones realizan su vigilancia estratégica. Entre ellos, Manus se presenta como un agente capaz no solo de buscar información en internet, sino también de analizarla, compararla y sintetizarla de forma autónoma. Mientras que los motores de búsqueda tradicionales o los asistentes conversacionales devuelven principalmente respuestas o listas de enlaces, Manus puede ejecutar tareas complejas de investigación digital.
Este tipo de agentes aparece en un contexto donde el volumen de información disponible en línea crece rápidamente. Según estimaciones publicadas en 2024 por varias empresas de análisis digital, más de 5.000 millones de personas utilizan internet en el mundo, lo que genera una producción constante de contenidos especializados, estudios de mercado, artículos académicos y análisis sectoriales. En este entorno informativo extremadamente denso, la capacidad de identificar fuentes fiables y sintetizar grandes cantidades de información se convierte en una ventaja estratégica.
Cómo selecciona y analiza la información
El funcionamiento de Manus se basa en un proceso de exploración en varias etapas. En primer lugar, el agente identifica fuentes potencialmente relevantes en la web. Posteriormente analiza la estructura de los contenidos encontrados, detecta los elementos clave del texto y extrae las informaciones que considera útiles para responder a la consulta planteada.
Para evaluar la fiabilidad de las fuentes, el sistema tiene en cuenta varios criterios. Los contenidos procedentes de universidades, centros de investigación, medios especializados o empresas reconocidas suelen ser priorizados. La estructura del contenido también influye en la selección. Los artículos que presentan argumentos claros, datos verificables, análisis sectoriales o referencias explícitas son más fáciles de interpretar por el agente que los contenidos puramente promocionales o poco estructurados.
Este tipo de funcionamiento se aproxima a la lógica de los criterios de credibilidad que ya utilizan los motores de búsqueda, como el marco E-E-A-T (Experience, Expertise, Authoritativeness, Trustworthiness), cada vez más importante en la evaluación de la calidad de los contenidos.
Cómo configurar una búsqueda en Manus
En la práctica, la investigación realizada por Manus puede orientarse de varias maneras. El usuario puede iniciar una exploración a partir de una palabra clave, el nombre de una empresa, un sector económico o una pregunta estratégica. Por ejemplo, un analista de marketing puede pedir al agente que identifique las tendencias del marketing de contenido en la industria tecnológica europea, mientras que un consultor puede solicitar un análisis de los principales actores de un mercado emergente.
El agente explora entonces múltiples fuentes, compara la información disponible y produce una síntesis que puede incluir tendencias, puntos de convergencia entre diferentes análisis o señales débiles detectadas en las publicaciones recientes. Este enfoque resulta especialmente útil para la vigilancia sectorial, tecnológica o competitiva, donde la rapidez de acceso a la información puede marcar una diferencia importante.
Sectores que utilizan este tipo de agentes
Los agentes de investigación como Manus son utilizados cada vez más en ámbitos donde la vigilancia estratégica es esencial. Entre ellos se encuentran los gabinetes de consultoría, las empresas tecnológicas, los departamentos de investigación y desarrollo, los equipos de marketing estratégico o los analistas de mercado. En sectores caracterizados por ciclos de decisión largos y procesos de compra complejos, la capacidad de comprender rápidamente la evolución de un entorno competitivo resulta particularmente valiosa.
Por qué Manus puede ser más pertinente que ChatGPT o Perplexity para la vigilancia estratégica
Aunque herramientas como ChatGPT o Perplexity se han popularizado rápidamente desde 2023, su funcionamiento responde a lógicas ligeramente diferentes. ChatGPT está diseñado principalmente como un asistente conversacional, capaz de generar explicaciones, textos o ideas a partir de modelos de lenguaje entrenados con grandes volúmenes de datos. Perplexity, por su parte, combina un modelo conversacional con un sistema de búsqueda web que permite citar las fuentes utilizadas.
Manus introduce una diferencia importante: su diseño se aproxima más al de un agente de investigación autónomo que al de un simple asistente de respuesta. Mientras que ChatGPT responde a una pregunta y Perplexity busca fuentes para responder a ella, Manus puede ejecutar tareas de investigación más amplias, explorar múltiples fuentes de forma autónoma y generar análisis comparativos.
En el contexto de la vigilancia de mercado o de la inteligencia estratégica, esta capacidad de exploración y análisis continuo puede resultar especialmente relevante. Permite detectar tendencias emergentes, identificar cambios en un sector o comprender cómo evoluciona la producción de conocimiento en un ámbito determinado.
Por esta razón, los agentes autónomos como Manus comienzan a integrarse en las prácticas de vigilancia de empresas, consultores y centros de investigación. No sustituyen el análisis humano, pero pueden convertirse en un instrumento poderoso para acelerar la recopilación y la síntesis de información estratégica.
Riesgos estratégicos y ambientales asociados al uso de Manus
Un modelo de exploración diferente al de los chatbots
Los agentes autónomos como Manus funcionan de manera distinta a los chatbots clásicos. Mientras que herramientas como ChatGPT se basan principalmente en modelos entrenados previamente con grandes volúmenes de datos, Manus opera como un agente de exploración en tiempo real. Esto significa que, ante una consulta, el sistema puede recorrer múltiples páginas web, analizar su contenido y construir una síntesis a partir de la información encontrada.
Este enfoque tiene ventajas evidentes en términos de investigación y vigilancia estratégica, ya que permite acceder a información reciente y detectar rápidamente nuevas publicaciones o cambios en un sector determinado. Sin embargo, también plantea una serie de interrogantes sobre sus implicaciones estratégicas y ambientales.
El impacto energético de los agentes de exploración
El funcionamiento de los modelos de inteligencia artificial consume cantidades significativas de recursos informáticos. Según estimaciones publicadas por la Agencia Internacional de la Energía en 2023, los centros de datos representan alrededor del 1 % al 1,5 % del consumo mundial de electricidad. El desarrollo de modelos de IA generativa ha incrementado esta demanda, ya que el entrenamiento y la ejecución de estos sistemas requieren una gran capacidad de cálculo.
En el caso de los chatbots basados en modelos previamente entrenados, gran parte del consumo energético se produce durante la fase de entrenamiento del modelo. Una vez entrenado, el sistema puede generar respuestas sin necesidad de explorar continuamente el web.
Los agentes autónomos como Manus introducen una lógica distinta. Al basarse en exploraciones web en tiempo real, pueden generar un volumen adicional de tráfico y procesamiento informático. Cada consulta puede implicar múltiples solicitudes a diferentes páginas, lo que potencialmente aumenta el consumo de recursos digitales. Aunque el impacto exacto depende de la arquitectura técnica de cada plataforma, este tipo de funcionamiento plantea interrogantes sobre su huella energética y ambiental en comparación con otros sistemas de inteligencia artificial.
Riesgos estratégicos para los sitios web
Más allá de la dimensión energética, la exploración realizada por agentes autónomos también plantea cuestiones estratégicas para los propietarios de sitios web. Cuando un agente analiza contenidos publicados en línea, puede utilizarlos para generar respuestas, análisis o síntesis que serán presentadas a otros usuarios.
Esto significa que los contenidos expertos publicados en un sitio pueden contribuir indirectamente a alimentar sistemas de inteligencia artificial que redistribuyen la información en otros contextos. Para las empresas que desarrollan análisis estratégicos, estudios de mercado o contenidos especializados, esta situación puede plantear interrogantes sobre la difusión de su conocimiento y la protección de su propiedad intelectual.
¿Conviene bloquear a Manus?
La decisión de permitir o bloquear el acceso de agentes como Manus depende en gran medida de la estrategia digital de cada organización.
En algunos casos, bloquear estos agentes puede tener sentido. Por ejemplo, las empresas que publican informes de investigación exclusivos, estudios propietarios o contenidos reservados a clientes pueden preferir limitar el acceso de agentes de exploración para evitar la reutilización de su información.
En otros casos, sin embargo, permitir el acceso puede resultar beneficioso. Los sitios que publican contenidos expertos destinados a reforzar su autoridad en un sector pueden beneficiarse de la visibilidad generada por estos sistemas. Cuando los agentes identifican un sitio como una fuente fiable, es más probable que utilicen sus contenidos como referencia en sus análisis o respuestas.
Encontrar un equilibrio entre visibilidad y control
La cuestión no consiste necesariamente en aceptar o rechazar por completo el acceso de los agentes de inteligencia artificial. En muchos casos, la estrategia más pertinente consiste en encontrar un equilibrio entre visibilidad y control.
Las organizaciones pueden, por ejemplo, permitir el acceso a los contenidos públicos destinados a reforzar su autoridad sectorial, mientras que reservan ciertos análisis o estudios estratégicos a espacios protegidos o a contenidos de acceso restringido.
En un entorno digital donde los agentes autónomos de inteligencia artificial desempeñan un papel creciente en la circulación del conocimiento, comprender cómo funcionan estos sistemas se convierte en un elemento clave de la estrategia digital. Más que simples visitantes del web, estos agentes se están convirtiendo en nuevos intermediarios en la forma en que la información es descubierta, analizada y redistribuida en línea.
Conclusión — Los agentes de inteligencia artificial como nuevos vectores de visibilidad
A diferencia de los motores de búsqueda tradicionales, los agentes de inteligencia artificial introducen una lógica diferente en la circulación de la información en internet. Los motores de búsqueda clásicos como Google o Bing se basan principalmente en la indexación de páginas para determinar qué contenidos pueden aparecer en los resultados públicos de búsqueda. Si una página no está indexada o si el propietario del sitio decide excluirla del índice mediante herramientas como Google Search Console, esa página normalmente no aparecerá en los resultados del buscador.
Sin embargo, los agentes de inteligencia artificial y algunos sistemas de exploración utilizados por plataformas de IA pueden funcionar de otra manera. En ciertos casos, estos sistemas pueden acceder a páginas que no están indexadas en los motores de búsqueda tradicionales, siempre que esas páginas sigan siendo accesibles públicamente en la web y no estén bloqueadas por archivos como robots.txt o por sistemas de autenticación. Esto significa que una página puede no aparecer en los resultados de Google y, sin embargo, seguir siendo técnicamente accesible para sistemas automatizados que analizan el contenido disponible en internet.
Este tipo de funcionamiento puede tener implicaciones estratégicas interesantes. Algunas empresas, consultores o centros de investigación prefieren no posicionar ciertos contenidos en los motores de búsqueda para evitar generar lo que en SEO se denomina “ruido semántico”, es decir, contenidos que podrían diluir la autoridad temática del sitio en relación con su actividad principal. En estos casos, los artículos pueden seguir siendo accesibles para un público especializado que llega al contenido por otros canales, como enlaces directos, redes profesionales o análisis realizados por agentes de inteligencia artificial.
Esta lógica puede resultar útil en sectores donde la información debe circular de manera más selectiva. Por ejemplo, algunos centros de investigación, consultores estratégicos o empresas tecnológicas publican análisis detallados que no necesariamente buscan posicionarse en las búsquedas masivas, pero que sí pueden contribuir a reforzar la credibilidad de una organización ante un público experto. En estos contextos, los agentes de inteligencia artificial pueden actuar como intermediarios que identifican fuentes especializadas y las integran en sus análisis o síntesis.
No obstante, es importante matizar esta idea. Aunque los agentes de inteligencia artificial pueden acceder a páginas que no están indexadas, esto no significa que puedan acceder a contenidos realmente protegidos. Si una página está bloqueada por robots.txt, protegida por autenticación o situada detrás de un sistema de acceso restringido, los agentes no deberían poder explorarla. La visibilidad que ofrecen estos sistemas se limita, por tanto, a los contenidos que permanecen públicamente accesibles en la web.
En este nuevo ecosistema digital, los agentes de inteligencia artificial se convierten progresivamente en nuevos intermediarios de la información, capaces de descubrir, analizar y redistribuir contenidos de manera diferente a los motores de búsqueda tradicionales. Para las organizaciones que publican contenidos expertos, comprender este funcionamiento puede ayudar a repensar la relación entre indexación, visibilidad y estrategia editorial. Más allá del posicionamiento clásico en los buscadores, la autoridad digital de un sitio puede también construirse a través de la manera en que sus contenidos son identificados y utilizados por estos nuevos sistemas de exploración y análisis.


Este sitio web utiliza exclusivamente Plausible Analytics, una herramienta de análisis web respetuosa con la privacidad.
No se utilizan cookies ni se recopilan datos personales de los visitantes.
El sistema cumple con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la directiva ePrivacy y las recomendaciones de la AEPD.
EUSKAL CONSEIL
euskalconseil@gmail.com
00 33 782505766