Freud, Girard y Lewin: Cómo superar los conflictos y fortalecer la cohesión en el ámbito profesional

Descubre cómo Freud, Girard y Lewin ayudan a comprender los conflictos laborales y cómo convertir su gestión en una señal ESG visible para Google y la IA.

MANAGEMENT

LYDIE GOYENETCHE

9/21/202613 min leer

Conflictos y ESG: de la cohesión interna a la visibilidad de la empresa
Conflictos y ESG: de la cohesión interna a la visibilidad de la empresa

Los conflictos forman parte de la vida de cualquier organización. Pueden surgir entre dos personas, entre departamentos, alrededor de una decisión, de una responsabilidad mal definida o simplemente porque varios intereses, necesidades y percepciones diferentes deben convivir dentro de una misma estructura.

En el ámbito profesional, el conflicto suele abordarse desde una perspectiva práctica: mejorar la comunicación, aclarar funciones, negociar una solución o restablecer la cooperación. Sin embargo, para comprender por qué determinadas tensiones desaparecen rápidamente mientras que otras se repiten, se desplazan o terminan afectando a todo un equipo, puede ser útil mirar un poco más lejos.

Freud, Girard y Lewin ofrecen tres perspectivas muy diferentes, pero complementarias, para pensar estos mecanismos.

Con Sigmund Freud, podemos interrogarnos sobre los deseos, frustraciones, proyecciones y mecanismos inconscientes que atraviesan las relaciones humanas.

Con René Girard, aparece la cuestión del deseo mimético, de la rivalidad y de la tendencia de los grupos a concentrar determinadas tensiones sobre una persona o una figura común.

Y con Kurt Lewin, el conflicto deja de ser únicamente una cuestión interpersonal para situarse también dentro de una dinámica de grupo, de fuerzas, de roles y de organización.

Estas tres lecturas no proporcionan una receta universal para resolver los conflictos. Permiten, sin embargo, comprender mejor por qué un desacuerdo aparentemente limitado puede deteriorar la cooperación, afectar a la confianza o modificar progresivamente la cohesión de un equipo.

Y esta cuestión no afecta únicamente al bienestar interno.

En una empresa, especialmente cuando diferentes departamentos dependen unos de otros —dirección comercial, producción, compras, logística, calidad o administración—, los conflictos mal gestionados pueden terminar teniendo consecuencias muy concretas: retrasos, pérdida de información, menor capacidad de adaptación, deterioro de la relación con proveedores o clientes y decisiones menos eficaces.

Por eso, fortalecer la cohesión profesional no consiste simplemente en evitar los desacuerdos. Consiste en aprender a identificarlos, comprender las fuerzas que los alimentan y construir formas de cooperación capaces de integrar intereses diferentes.

Pero hoy aparece además una dimensión nueva.

Las empresas ya no son observadas únicamente a través de sus productos, de sus precios o de sus resultados financieros. Clientes, compradores profesionales, proveedores, inversores y otros stakeholders buscan también comprender cómo funcionan las organizaciones, cómo gestionan sus relaciones internas y externas, y hasta qué punto sus compromisos sociales y de gobernanza corresponden a una realidad verificable.

Es precisamente en este punto donde la gestión de conflictos puede dejar de ser únicamente una cuestión de management para convertirse también en una cuestión de gobernanza, responsabilidad social y criterios ESG.

En la primera parte veremos, por tanto, qué pueden aportar Freud, Girard y Lewin a la comprensión de los conflictos profesionales y de la cohesión de los grupos.

En una segunda parte, iremos un paso más allá: veremos cómo la forma en que una empresa gestiona sus tensiones internas, sus relaciones laborales y sus mecanismos de cooperación puede convertirse en una señal social y de gobernanza comprensible para sus stakeholders y, si se estructura correctamente, también visible y coherente en la web para los motores de búsqueda y los sistemas de inteligencia artificial.

Freud, Girard y Lewin: del conflicto profesional a los objetivos ESG

Freud: conflictos latentes, bienestar laboral y ESRS S1 «Personal propio»

Desde una perspectiva freudiana, un conflicto profesional no se explica únicamente por el objeto visible del desacuerdo. Frustraciones, proyecciones, rivalidades o mecanismos inconscientes pueden modificar la percepción de una situación y deteriorar progresivamente las relaciones dentro de un equipo. Esta lectura puede relacionarse con el pilar Social (S) de los criterios ESG y, más concretamente, con ESRS S1 – Personal propio, que aborda los impactos de la empresa sobre sus trabajadores. El estándar incluye cuestiones como las condiciones de trabajo, el diálogo social, la conciliación, la salud y seguridad, la igualdad de trato, la inclusión, la formación y las medidas contra la violencia y el acoso en el trabajo. En términos concretos, una empresa puede traducir estos objetivos en procedimientos para señalar conflictos o situaciones de acoso, encuestas sobre clima laboral, formación de responsables de equipo, seguimiento del absentismo o de los riesgos psicosociales, mecanismos de mediación y canales que permitan a los trabajadores expresar problemas sin temor a represalias. No se trata, por tanto, de «medir el inconsciente» de los trabajadores, sino de reconocer que los conflictos humanos pueden producir impactos sociales observables que una política ESG puede prevenir, gestionar y documentar.

René Girard: rivalidad, chivo expiatorio, igualdad de trato y mecanismos de reclamación

La teoría del deseo mimético de René Girard ayuda a comprender cómo la rivalidad puede intensificarse cuando personas o departamentos compiten por reconocimiento, recursos, influencia o legitimidad y cómo, en determinadas dinámicas colectivas, las tensiones pueden terminar concentrándose sobre una persona o un grupo. Desde el punto de vista ESG, esta cuestión conecta de nuevo con ESRS S1, especialmente con la igualdad de trato, la no discriminación, la diversidad y las medidas contra la violencia y el acoso, pero también con la existencia de procedimientos mediante los cuales los trabajadores puedan formular reclamaciones y obtener una respuesta. EFRAG menciona, por ejemplo, los procedimientos de reclamación destinados a tratar quejas y ofrecer vías de recurso cuando se identifica una discriminación. En la práctica, estos principios pueden materializarse mediante un canal confidencial de denuncia, reglas explícitas contra el acoso, investigaciones independientes, procedimientos de mediación o seguimiento de incidentes recurrentes. Empresas como Lenzing publican, por ejemplo, mecanismos confidenciales y anónimos abiertos a empleados y otros stakeholders para señalar conflictos de interés, incumplimientos u otras conductas problemáticas, acompañados de medidas de protección frente a represalias.

Kurt Lewin: dinámica de grupo, gobernanza y ESRS G1 «Conducta empresarial»

Con Kurt Lewin, el conflicto deja de ser exclusivamente interpersonal para convertirse en el resultado de un campo de fuerzas en el que interactúan individuos, liderazgo, normas colectivas, distribución de responsabilidades y estructura organizativa. Esta aproximación permite establecer un puente directo con el pilar Gobernanza (G) de los criterios ESG y con ESRS G1 – Conducta empresarial. Este estándar contempla, entre otros aspectos, la cultura corporativa, los mecanismos para identificar, comunicar e investigar conductas contrarias a las reglas de la empresa, la protección de denunciantes y la gestión de las relaciones con proveedores. También exige explicar cómo la empresa desarrolla y evalúa su cultura corporativa y, en materia de proveedores, cómo organiza sus relaciones y procura un comportamiento justo. Un ejemplo concreto es BASF, que publica un mecanismo de reclamación accesible tanto a empleados como a actores externos de su cadena de valor y explica cómo integra estas cuestiones en sus procesos de compliance y en la relación con sus proveedores. Desde esta perspectiva, gestionar los conflictos ya no significa simplemente conseguir que dos personas vuelvan a entenderse: significa analizar qué procesos, incentivos, relaciones de poder o fallos organizativos generan tensiones y establecer mecanismos verificables para prevenirlas, tratarlas y aprender de ellas. Ahí es donde la gestión de conflictos puede convertirse en una verdadera señal social y de gobernanza dentro de una estrategia ESG y, cuando corresponda, de la información de sostenibilidad elaborada en el marco de la CSRD y los ESRS.

Comunicar los compromisos ESG en la web: del documento corporativo a la entidad digital

Publicar un informe ESG en PDF no significa hacerlo visible

Muchas empresas comunican sus compromisos ESG mediante memorias de sostenibilidad, informes anuales, códigos éticos o documentos CSRD publicados en formato PDF. Google puede indexar el contenido de los archivos PDF, por lo que este formato no es invisible para el buscador. Sin embargo, un PDF sigue siendo principalmente un documento: ofrece menos posibilidades que una arquitectura web en HTML para contextualizar cada tema, crear enlaces internos, desarrollar páginas específicas, actualizar contenidos o conectar explícitamente un compromiso ESG con una actividad, un servicio, un centro de producción o una parte interesada concreta. Google recomienda, además, utilizar HTML semántico siempre que sea posible para facilitar la comprensión del contenido. Por ello, el informe descargable puede constituir una prueba documental muy útil, pero no debería ser necesariamente el único lugar donde una empresa explique sus compromisos sociales o de gobernanza.

El límite del SEO clásico: posicionar una página no siempre basta para explicar quién habla

El SEO tradicional permite trabajar una página alrededor de expresiones como gestión de conflictos, bienestar laboral, igualdad, proveedores responsables o gobernanza empresarial. Sin embargo, para una empresa cuya actividad principal es, por ejemplo, fabricar alimentos, distribuir productos o prestar servicios logísticos, existe un desafío adicional: hacer comprender por qué esa empresa es una fuente pertinente para hablar de ese tema. Google explica que intenta comprender las organizaciones mediante información como su nombre, URL, dirección, teléfono, perfiles asociados y otros identificadores, y recomienda utilizar el tipo de Organization o LocalBusiness más específico posible. También permite declarar identificadores administrativos como taxID o vatID. Estos elementos ayudan a distinguir una organización de otras, aunque no constituyen por sí mismos una garantía de posicionamiento.

Aquí aparece la cuestión de la saliencia de la entidad. Si una empresa alimentaria publica de forma aislada un artículo sobre mediación de conflictos, el contenido puede ser correcto y optimizado, pero el vínculo entre empresa alimentaria y gestión social responsable puede seguir siendo débil. Para reforzarlo, la empresa necesita construir relaciones explícitas: política de recursos humanos, procedimientos internos, formación de managers, canales de denuncia, relaciones con proveedores, indicadores sociales, memoria de sostenibilidad, página ESG y casos concretos relacionados con su propia actividad. El objetivo no es repetir palabras clave, sino hacer evidente la relación entre la entidad, su actividad, sus stakeholders y sus compromisos.

Del SEO al GEO: construir relaciones que los sistemas generativos puedan interpretar

El GEO añade una dimensión importante porque los sistemas de búsqueda generativa no se limitan necesariamente a devolver una lista de páginas: pueden sintetizar información procedente de distintas fuentes y seleccionar fragmentos o entidades que consideran pertinentes para responder a una pregunta. Google recuerda, no obstante, que no existe una técnica mágica independiente del SEO para aparecer en sus funciones generativas: les siguen siendo aplicables las buenas prácticas de Search, Google ha reforzado en 2026 sus recomendaciones sobre la importancia de publicar contenidos originales, útiles y no genéricos para sus funcionalidades basadas en inteligencia artificial. Por ello, la estrategia GEO consiste menos en «escribir para una IA» que en reducir la ambigüedad: dejar claro quién habla, desde qué actividad, sobre qué compromiso, con qué pruebas y mediante qué relaciones entre las distintas páginas y fuentes.

En el caso de una empresa local o de una organización que dispone de establecimientos físicos, la Google Business Profile también participa en esta coherencia. Google indica que la relevancia de una ficha depende de la correspondencia entre la información del establecimiento y la búsqueda del usuario, y que las categorías seleccionadas influyen en la clasificación local. De hecho, Google recomienda elegir categorías que describan lo que la empresa es realmente, y no añadir categorías de forma artificial como si fueran simples palabras clave.

Por tanto, una empresa identificada y comprendida como fabricante, distribuidor o proveedor logístico debe conservar esa identidad principal y, al mismo tiempo, vincular progresivamente sus contenidos ESG con esa actividad real. El objetivo no es modificar artificialmente la identidad de la entidad, sino enriquecerla con nuevas relaciones semánticas coherentes y verificables.

Hacer emerger un tema secundario sin desdibujar la identidad principal de la empresa

El objetivo no consiste en transformar artificialmente la identidad digital de un fabricante agroalimentario en «especialista en gestión de conflictos». Se trata de hacer emerger una nueva relación semántica creíble: esta empresa fabrica o distribuye alimentos, emplea equipos, trabaja con proveedores y clientes profesionales y, dentro de esta actividad concreta, desarrolla políticas sociales y de gobernanza relacionadas con la prevención de conflictos, el diálogo interno o la relación con sus partes interesadas.

Para entender esta lógica resulta útil pensar en términos de grafo de conocimiento. Una entidad no existe de forma aislada: ocupa una posición dentro de una red de relaciones con otras entidades, actividades, lugares, productos, personas, documentos y conceptos. Algunos modelos de recuperación de información sobre grafos intentan precisamente identificar subgrafos estructuralmente compactos, es decir, conjuntos de entidades relacionadas entre sí mediante caminos relativamente cortos. También pueden buscar un vértice central capaz de conectar las entidades principales del subgrafo y evaluar la distancia que existe entre ellas.

En este tipo de modelos, la proximidad entre nodos importa. Técnicas como Breadth-First Search (BFS) —búsqueda en anchura— permiten partir de una entidad y explorar primero las relaciones más próximas, después las de segundo nivel y posteriormente las más alejadas. El objetivo no es recorrer indiscriminadamente todo el grafo, sino identificar qué relaciones próximas permiten explicar mejor el contexto de una entidad o de una consulta.

Esto permite introducir una idea importante para el SEO de entidades: el centro de gravedad semántico de una empresa no viene determinado por una sola página, sino por el conjunto de relaciones que aparecen de forma recurrente alrededor de ella.

Si una empresa aparece constantemente relacionada con entidades como:

fabricación alimentaria → productos → distribuidores → HORECA → logística → proveedores → establecimientos

estas relaciones forman parte de su núcleo semántico más evidente.

Si, en cambio, la relación:

empresa → gestión de conflictos

aparece únicamente en un artículo aislado, esta conexión será mucho más periférica.

El trabajo consiste, por tanto, en acercar progresivamente esa nueva relación al núcleo de la entidad:

empresa → empleados → organización del trabajo → diálogo social → prevención de conflictos → política ESG → gobernanza

La relación con la gestión de conflictos deja entonces de ser una asociación artificial y empieza a formar parte de un subgrafo coherente vinculado a la actividad real de la empresa.

Esta lógica también permite entender la noción de saliencia de entidad. La saliencia intenta determinar qué entidades son realmente centrales en un contenido y cuáles aparecen únicamente de forma secundaria. Aunque los sistemas concretos utilizados actualmente por Google no son públicos, la investigación en recuperación de información y grafos muestra claramente esta diferencia entre una entidad mencionada y una entidad central dentro de un documento o de una red de relaciones.

Por ello, para hacer visible una dimensión ESG no basta con repetir expresiones como bienestar laboral, gobernanza o gestión de conflictos. Es necesario crear suficientes relaciones coherentes para que estos conceptos queden conectados con el centro de gravedad de la entidad empresarial.

Esta relación se vuelve mucho más comprensible cuando distintos soportes se confirman mutuamente: una página ESG en HTML, contenidos específicos sobre políticas sociales, información institucional sobre la empresa, su Google Business Profile, datos estructurados Organization o LocalBusiness, perfiles externos coherentes y, cuando resulte pertinente, un informe CSRD o ESG en PDF utilizado como documento de prueba.

La visibilidad ESG en la web no depende, por tanto, únicamente de publicar un contenido optimizado. También depende de la capacidad de construir una entidad digital coherente, donde la actividad económica, los productos, los establecimientos, los trabajadores, los proveedores y los compromisos sociales y de gobernanza estén conectados mediante relaciones comprensibles.

La cuestión no es simplemente añadir una nueva palabra al universo semántico de la empresa, sino conseguir que esa nueva relación esté suficientemente cerca de su núcleo para que pueda ser interpretada como un atributo real y estable de la entidad, y no como un tema tratado de forma accidental.

Conclusión: ¿y si lo humano de una empresa pudiera también percibirse en la web?

Hablar de Freud, Girard y Lewin en el ámbito profesional no consiste únicamente en añadir referencias teóricas a la gestión de conflictos. Sus enfoques permiten comprender que detrás de una tensión visible existen deseos, rivalidades, dinámicas de grupo, relaciones de poder y estructuras organizativas que influyen directamente en la cohesión de una empresa.

Superar un conflicto no significa eliminar toda tensión, sino aprender a reconocerla, interpretarla y transformarla en una forma de cooperación más madura. Cuando esta capacidad se traduce en políticas sociales, mecanismos de diálogo, prevención de riesgos, procedimientos de mediación o relaciones más responsables con trabajadores, proveedores y clientes, deja de ser únicamente una cuestión de management. Se convierte también en una expresión concreta de los compromisos sociales y de gobernanza de la empresa.

Y ahí aparece una cuestión más amplia.

Durante mucho tiempo, las empresas han utilizado la web para mostrar productos, servicios, precios, certificaciones o resultados. Pero ¿qué ocurre con todo lo demás? ¿Con la manera de trabajar, de resolver tensiones, de escuchar, de cooperar, de asumir responsabilidades?

¿Y si lo humano de una empresa pudiera también percibirse en la web?

El SEO y el GEO abren precisamente esa posibilidad cuando no se limitan a optimizar palabras clave, sino que ayudan a construir una identidad digital coherente. Una empresa puede hacer visible no solo lo que vende, sino también la forma en que actúa, las relaciones que mantiene y los compromisos que intenta convertir en prácticas reales.

El reto consiste entonces en hacer que esas dimensiones humanas no permanezcan escondidas en un PDF, en una declaración corporativa o en una política interna, sino que formen parte de una entidad digital comprensible, conectada y verificable.

Porque una empresa no es únicamente un catálogo, una ficha de Google o un conjunto de páginas indexadas.

También es una organización humana.

Y quizá uno de los próximos retos del SEO y del GEO consista precisamente en conseguir que esa humanidad deje una huella visible en la web.

FAQ: Indexación y Relevancia en la era de la IA (Search Console & GEO)

¿Por qué mi URL aparece como "Indexada" en Search Console pero no recibe impresiones ni clics?

En la nueva indexación nativa de la IA, estar en el índice es solo el primer paso. Si su URL no está conectada a triples semánticos específicos, Google la considera ruido. Esto sucede cuando el contenido es demasiado genérico o carece de sutura semántica con la identidad de su entidad. Para Gemini, una página sin una conexión clara con una "intención de búsqueda dolorosa" es una página sin valor gravitacional.

¿Qué significa que una URL no esté "conectada" a las consultas (queries)?

Significa que existe un conflicto de entidad. Los algoritmos de búsqueda generativa (GEO) no encuentran en su página los predicados necesarios para responder a una pregunta compleja. Si su contenido habla de "mediación" pero su identidad digital solo está suturada al "SEO", Google no entiende por qué debería mostrar su página. La solución es inyectar datos estructurados que vinculen explícitamente su expertise en ciencias humanas con su oferta técnica.

¿Cómo resolver el estado "Rastreada pero no indexada actualmente" para contenidos complejos?

Este estado suele ser un síntoma de falta de ganancia de información (Information Gain). Si la IA detecta que su contenido es una repetición de lo que ya existe, no gastará recursos en indexarlo. Al integrar autores como Freud o Girard en una temática de management industrial, usted crea un triple semántico único. Esta singularidad obliga a la IA a reconocer su contenido como una pieza nueva y necesaria para el Knowledge Graph.

¿Cómo influye la GEO en la recuperación de URLs que han perdido tráfico?

La GEO no busca palabras clave, busca la coherencia del ecosistema. Si una URL ha caído, es probable que el "vecindario semántico" haya cambiado. Para recuperarla, no basta con añadir texto; hay que realizar una sutura semántica con entidades de alta autoridad (como DBpedia o Wikidata). Esto ayuda a Gemini a "re-clasificar" la URL no como un documento aislado, sino como un nodo de autoridad dentro de su sector.

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